A propósito de los señalamientos del señor Stephen Hawking en su libro más reciente quiero hacer unos comentarios, parte de los cuales utilicé antes para intentar infructuosamente hacer ver los “puntos flacos” del razonamiento de un ateo. Pero el hecho que él no los haya visto no invalida en ninguna manera la pertinencia de dichos comentarios. Conviene recordar lo más importante de los citados señalamientos, publicado por REUTERS en una reseña del 02/09/2010:
"Dado que existe una ley como la de la gravedad, el Universo pudo y se creó de la nada. La creación espontánea es la razón de que haya algo en lugar de nada, es la razón por la que existe el Universo, de que existamos", escribe Hawking.
"No es necesario invocar a Dios como el que encendió la mecha y creó el Universo", añadió.
La soberbia de algunos científicos es algo de lo que no puedo dejar de sorprenderme. Este asunto de los límites del raciocinio es algo precisamente en el cual trabaja la gravedad: se cae por su propio peso. Pero algunos científicos son como los maridos engañados: son los últimos en darse cuenta. Quería desde hace días abordar este tema de palpitante actualidad, aunque un tanto ahogado en mi país en virtud a la abyecta aberración del sistema político que una verdadera minoría en nuestro nefasto gobierno ha estado tratando de imponernos por casi once años. Muy pocos ven más allá del día a día, con honrosas excepciones, golpeados por la inmisericorde realidad que nos rodea. Pero ayer la cotidianidad misma se encargó de darme las herramientas con las cuales complementar mis ideas mediante el simple hecho de distribuir un monto en los porcentajes de 30 y 70. Cuando apliqué las fórmulas estándar del cálculo de porcentajes, la suma de los montos distribuidos arrojó un total ligeramente inferior al cien por ciento. ¿Qué hice para corregir la suma? Un simple PQC (“p’a que cuadre”) hablando contablemente: calculé el 30 por ciento y el setenta restante lo obtuve restando del total inicial el resultado anterior, procedimiento perfectamente válido aunque no perfectamente exacto; pues los porcentajes calculados tenían una parte decimal más larga que las dos cifras usuales. El lector se preguntará “¿a dónde querrá llegar?” Muy simple: a recordar (no demostrar) que los números son discontinuos y, sin importar la exactitud de nuestros cálculos y la inclusión de conjuntos de números que “llenen todos los huecos”, siempre se quedará algo “por fuera” cuando cotejemos nuestras representaciones numéricas de hechos de la naturaleza con la realidad. De esto se puede inferir que cualquier explicación matemática dejará necesariamente “cosas por fuera”. Parece que algunos científicos olvidan este “pequeño” detalle gracias a esa soberbia de creer que lo saben todo o de que alguna vez lo sabrán todo. ¡Qué tanto jactarse de la ciencia cuando su resultado más bien se ha orientado a aumentar nuestro confort y se ha quedado tan corta en su afán de entender cabalmente el Universo! Claro, en su búsqueda del confort se incluye la salud como punto muy importante. Eso es bueno, pero la ciencia no ha logrado – a despecho de su supuesto y tan cacareado conocimiento – ponerle un punto final al terrorismo, al narcotráfico, a los malos gobiernos, a la corrupción, a la delincuencia, a las guerras, a la polución y a esa gran cantidad de calamidades que aquejan al mundo moderno. Ha producido confort, pero a la vez – en virtud del efecto “Frankestein” – han venido aparejados ciertos “daños colaterales” que nos hacen reflexionar sobre sus limitaciones. ¿Por qué – en paralelo con el aumento del confort – hay tantas tribulaciones en el mundo moderno? Particularmente no soy partidario del “Zero Growth”; más bien abogo por un equilibrio, un camino medio, que nos permita progresar. Pero ¿por qué tantas tribulaciones? Precisamente porque la ciencia busca aumentar nuestro confort a través de la visión reducida que brinda la racionalidad. Hay muchas cosas que se le escapan, precisamente porque sus limitados principios y su alcance, basados en la lógica, son utilizados para entender y utilizar algo que está mucho más allá de la lógica: el Universo. Éste ya existía desde hacía mucho tiempo cuando la ciencia dio sus primeros pasos, por lo tanto, no fuimos nosotros sus creadores. Al no serlo, parece una perogrullada afirmar que la lógica humana no fue utilizada para su creación. O sea, el Universo no tiene por qué ajustarse al raciocinio del hombre porque la mente que lo creó no es humana... porque alguien lo creó. No vamos a caer en el facilismo – una forma elegante de dar nombre a la acción de “escurrir el bulto” - de afirmar “que se creó solo” porque no vimos cuando se creó. Si es así, podríamos tranquilamente afirmar que la Torre Eiffel se construyó sola... Quiero añadir después de todo lo anterior que muchas elucubraciones no llevan a nada. Mucho pensamiento y poca acción. Es más, llama mucho la atención que a través del raciocinio puedan suceder cosas como la siguiente: Cuando se cae en la falacia ad ignorantiam de demostrar que Dios no existe usando como prueba que es imposible demostrarlo y luego se afirma que funciona también en sentido contrario (así es, de hecho). Esto nos debería mover a reflexionar si el instrumento que estamos usando para “adquirir” conocimientos necesita “algo más”. Sucede que sí hay “algo más”, pero estamos tan deslumbrados por la Razón que no vemos más allá... Einstein alguna vez dijo que si en un plano no podía conseguirse la solución a un problema, se intentara en el plano superior... ¿Cómo podemos intentarlo si creemos a pie juntillas que la Razón es el único camino para obtener conocimiento? Hay gente que se ha dado cuenta de esto y ha comenzado a modificar los paradigmas educativos para darle cabida también al hemisferio derecho del cerebro...
Con el ánimo de complementar todo lo anterior, y para que se tenga idea de que las ideas expresadas por el señor Stephen Hawking en su más reciente libro no pasaron inadvertidas en medio de la vorágine política y social que aqueja actualmente a Venezuela, haré unas citas muy ilustrativas tomadas del artículo “El lamentable error de Stephen Hawking“, de Oswaldo Pulgar Pérez, publicado el 09/09/2010 en el diario “El Universal”:
<< No se entiende cómo de la existencia de la gravedad se puede deducir que el mundo se hizo a sí mismo. Eso es tan ilógico como decir que como existen leyes de tránsito, ellas se han confeccionado a sí mismas y además originan -sin intervención de nadie- nuevas leyes.
"Esto ocurre -dice Potter- porque los científicos se encierran cada vez más en sus especializaciones. Uno sabe mucho de las células de la mano, otro sabe casi todo de las escamas del cocodrilo, otro se dedica producir un arroz supernutritivo.
Dice Maxwell: "Una de las pruebas más difíciles para una mente científica es conocer los límites de su propio método". Por Ej. El método de la física trata de los aspectos cuantitativos de los cuerpos en movimiento. Consideremos el asesinato. La acción -coger un cuchillo y clavárselo a otro- puede ser descrita en términos cuantitativos: el tamaño del cuchillo, la profundidad de la herida, y el momento exacto en que expiró la víctima.
Sin embargo, estos datos no nos permiten saber si la persona muerta era inocente, si la acción fue moralmente lícita o ilícita o si el asesino sintió remordimiento.
La ciencia no puede explicar los aspectos cualitativos: ¿Qué es esto? ¿Por qué existe? ¿Quién lo hizo? ¿Para qué sirve? Eso le corresponde a otra ciencia: la filosofía, porque ese es su objetivo específico.
Todo conocimiento científico es verdadero pues no se puede hacer ciencia de lo falso. Pero eso no quiere decir que todo conocimiento verdadero haya de ser científico. Una cultura positivista como la nuestra, construida sobre bases científicas, tiene a creer que lo que no se puede demostrar con la ciencia, no existe.
La prudencia y la humildad son virtudes necesarias para un científico. Razón tiene Paúl Johnson cuando dice que los hombres somos muy soberbios. "Si un Premio Nobel de Física dice algo, incluso si no está relacionado con su campo específico de estudio, enseguida sale en la prensa.
“Puede hablar de cuanto existe bajo el cielo, puede incluso decir tonterías, pero diga lo que diga, uno tiende a dudar de sí mismo antes que de las declaraciones de un Nobel". (Jaki).
Señor Hawking: usted no puede mezclar ciencia y religión porque son conocimientos distintos. Con sus ecuaciones no puede afirmar ni negar la intervención de Dios. Se le escapa como un jabón mojado de las manos. Hable de lo que usted sabe, que no es poco y absténgase de confundir a quienes no han tenido -como usted- la oportunidad de estudiar. >> [Las cursivas son nuestras y su intención es destacar los puntos de mayor relevancia]. [Nota: en este BLOG no aparecen dichas cursivas. Corregir este "pequeño" detalle requerirá familiarizarme un poco más con el BLOGGER.]
Quisiera felicitar al señor Oswaldo Pulgar Pérez por su acertada exposición, de la cual principalmente la frase “La ciencia no puede explicar los aspectos cualitativos” debería hacer reflexionar muy seriamente a cualquiera con sinceras inquietudes intelectuales. Porque precisamente la ciencia es cuantitativa y deja afuera todo lo demás... que no es poco. Claro, en estos casos “de excepción” (¿en realidad serán de excepción?) se echa mano a las estadísticas; herramienta muy imperfecta a tal efecto... precisamente por participar en mucha medida de ese aspecto cuantitativo... En cuanto al colofón del artículo, sólo me resta decir touchè!
Nota: La Falacia ad ignorantiam es un razonamiento en el cual se pretende defender la verdad o falsedad de una afirmación por el hecho que no se puede demostrar lo contrario. La Falacia ad verecundiam es un razonamiento o discurso en el cual se defiende una conclusión u opinión no aportando razones sino apelando a alguna autoridad, a la mayoría o a alguna costumbre.
Rubén E. Rodríguez M.
V-3.552.976.
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domingo, 12 de septiembre de 2010
jueves, 1 de julio de 2010
Atraso de un día.
El día 23/06/2010 envié a mi hija un e-mail a propósito del tema “Atraso de un día”. Esto viene al caso por haberme copiado ella – a fin de preguntar mi opinión al respecto - un e-mail que recibió; en el cual había una presentación en PowerPoint acerca de la prueba irrefutable del “supuesto” atraso de un día que descubrió un contratista de la NASA y que asoció a lo relatado en Josué 10:12-13. Es el e-mail que recibió una demostración palpable de la cantidad de “basura” que corre por la Red. Reproduzco parte del e-mail de respuesta a continuación:
Leí con mucho interés la presentación en PowerPoint acerca del “supuesto” atraso de un día que descubrió un contratista de la NASA y que asoció a lo relatado en Josué 10:12-13: “Y el sol se detuvo y la luna se paró... El sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero.” Según la presentación: << La NASA desarrolló un programa computarizado para saber la posición del sol, la luna y los planetas en el espacio en cualquier momento del futuro, para evitar que estos cuerpos espaciales estén en la trayectoria de nuestras naves espaciales y satélites artificiales, y colisionen contra ellos. Programaron la computadora para hacer el cálculo hacia delante y hacia atrás en el tiempo, pero en un momento dado el programa se detuvo, dando un alerta de un grave error en el cómputo del tiempo. Al revisar el programa, encontraron que la alarma se refería a la falta de un día en el espacio del tiempo que ya ha transcurrido en la tierra. Estaban perplejos, pues no tenían ninguna respuesta a ese problema. Un miembro del equipo mencionó que cuando era niño, en la escuela Bíblica le enseñaron que una vez el sol se detuvo, porque Josué le pidió a DIOS poder continuar una difícil batalla y así pudo ganarla. Le dijeron: “Muéstranos”. Buscaron y hallaron Josué 10:12-13: “Y el sol se detuvo y la luna se paró... El sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero.” ¡Allí estaba el día que faltaba! Verificaron el dato en la computadora, introduciendo los sucesos del libro bíblico de Josué. Coincidiendo con la afirmación de la Biblia de que no fue un día entero, el sistema calculó que la pausa del tiempo era de 23 horas con 20 minutos. ¿Y los otros 40 minutos? El mismo miembro del equipo recordó que en alguna parte de la Biblia decía que el sol había hecho su recorrido al revés... Los científicos pensaron que eso ya era una locura, pero fueron al Segundo Libro de Reyes, Capítulo 20, donde se relata lo siguiente: que el Rey Ezequías, fue visitado en su lecho de muerte por el profeta Isaías, quien le dijo que no se angustiara, porque aún no iba a morir. Ezequías le pidió una señal de prueba. Isaías le dijo: “¿Quieres que la sombra del reloj de Acaz avance diez grados o que retroceda diez grados?” Ezequías contestó “”Fácil es que la sombra decline diez grados, pero no que la sombra retroceda diez grados”. Entonces el profeta Isaías clamó al SEÑOR y DIOS hizo retroceder la sombra los diez grados que había recorrido en el reloj de Acaz... ¡Diez grados en el reloj de Acaz son exactamente los 40 minutos que faltaban en el cálculo de la computadora, y completan el día perdido del Universo! >> Cito textualmente la presentación porque es una gran patraña dicha en nombre de Dios. ¡Válgame Él! Primero citaré una frase muy conocida de Alfred Korzybski: “El mapa no es el territorio.” ¿Qué pretendo al citar esta frase? Que un Programa de Computación como al que nebulosamente se hace referencia en el texto de marras es un modelo del comportamiento sólo de nuestro Sistema Solar. Dificulto que sea de todo el Universo porque todavía no hemos logrado salir de aquél. El Universo no tiene por que funcionar como nosotros lo queremos y, además, nuestro Sistema Solar en un “pequeño rincón” de éste. Segundo, la geometría que habitualmente se usa para estos cálculos es Euclidiana; esto es, sólo se cumple en nuestro “pequeño rincón”, que es un “caso especial” dentro de las distancias inconmensurables del Cosmos. ¿Acaso no han escuchado hablar de la “Curvatura del Espacio”? Tercero, un modelo tal no tiene por que estar sincronizado de ninguna manera con el hecho modelado. Para saber si realmente se “perdió un día”, hay que hacer el cálculo y luego viajar en el tiempo (¡Oh, Doctor Who!) y constatarlo in situ. ¡Tremeda caña! Cuarto, la Biblia es un Libro Inspirado por una Tradición verdadera. No es un libro científico ni una novela de aventuras. Se escribió para ser trabajado en otros niveles de consciencia, en los cuales el pensamiento racional “se tira tres” y debe dar lugar al pensamiento analógico (de corte simbólico), con el cual se evocan esas verdades trascendentes e invariantes que se dejaron en el texto a fin de que puedan ser captadas sólo por las mentes con la debida cualificación. Harto se ha demostrado que interpretarlo de una manera literal y, además, pedestre no lleva a ninguna parte. Otra “fallita” que tiene esta descabellada “teoría” es considerar el tiempo como un “continente homogéneo”, esto es, una entidad únicamente cuantitativa. No lo es. Einstein “mesmo” lo expresó en el contexto de la Relatividad: “no es igual un minuto al lado de tu novia que un minuto sentado en una hornilla encendida.” El tiempo tiene una cualidad que impide reducirlo al mero hecho cuantitativo. El ejemplo clásico se halla al comparar como transcurre el tiempo en una ciudad con como transcurre el tiempo en un pequeño pueblo. El espacio también tiene una cualidad que impide reducirlo al mero hecho cuantitativo. El ejemplo clásico al que me gusta echar mano es el siguiente: imagina a todos los apartamentos que están abajo y arriba del tuyo en el edificio. Todos deben tener la misma área (o muy parecida). Pero, a despecho de la igualdad de ésta, todos serían muy diferentes cuando los visitamos... Esto se llama “espacio cualificado”. En virtud de estas precisiones acerca del tiempo y del espacio, es prácticamente imposible hacer un modelo “exacto” como para calcular la pérdida de un día... pues ni el tiempo ni el espacio son “medidas constantes”... Claro, en “nuestro rinconcito” estos detalles son prácticamente irrelevantes porque las distancias y los tiempos son pequeños... pero cuando comienzan a aumentar la cosa no es tan fácil... Bueno, espero que esto te haya ayudado a disipar la inquietud que me expresaste en tu e-mail. Te quiere. Tu padre.
El día 25/06/2010 le envié un e-mail complementando al anterior:
Sabes que comenté el asunto del último e-mail con el compañero del grupo de estudios en el que participo. Me envió lo siguiente, que quiero compartir contigo (antes me tomé la libertad de corregir la redacción, que era un tanto confusa):
<< Me apresuro a responderle, pues el tema llamó mi atención. Me parece un burdo intento de... bueno, realmente no sabría como calificarlo. Realmente, aparte de todas las consideraciones que usted ya expuso; pero que realmente la mayoría de las personas no sabrían comprender, el asunto del susodicho programa en sí ya se perfila como una farsa, desde mi modesto punto de vista, que pienso explicar un poco para que se lo haga llegar a su hija como ejemplo de que la mala intención del mail se puede apreciar con un simple razonamiento sin llegar a consideraciones de orden más profundo.
En primer lugar, el texto dice que dicho programa fue creado para calcular la posición de los planetas del sistema solar, pues cuando se quieran enviar naves espaciales, satélites, etc puedan calcularse sus trayectorias. Aquí el primer punto de discusión o de sospecha: ¿para que ver las posiciones de los planetas en el pasado? ¿Para que gastar horas de cálculos y recursos para calcular la posición de los planetas miles de años en el pasado? Claramente para mí no tiene ninguna aplicación práctica, a menos que tengan misiones espaciales hacia el pasado.
En segundo lugar, lo que dicho programa puede hacer y hace es calcular la posición de los planetas en base a la posición actual de éstos, y a partir de ese punto calcular hacia donde va o de donde vino, o mejor dicho, donde va a estar y en donde estuvo. Para saber si los cálculos están bien solo hace falta probarlos y ver como se comporta en el tiempo, es decir, anotar la posición de los planetas hoy, esperar un lapso prudencial y volver anotar las posiciones de los planetas. Luego se han de comparar las observaciones con las que predice el modelo o programa. Hasta aquí todo bien porque vamos hacia adelante en el tiempo, pero ¿cómo hacemos con el pasado? Podemos calcularlo, pero no podemos verificarlo; salvo que tengamos una fuente suficientemente confiarle y documentada que provenga del pasado. Pero, para este caso en particular, el punto es que lo ocurrido con Josué sucedió hace ya bastante tiempo, alrededor de 5500 años. Por simple lógica necesitaríamos conocer al menos la posición del sol el día antes del evento para comparar con los cálculos y determinar que no hay una concordancia, es decir, que el sol no está donde debería estar.
Por último, en un modelo de esa magnitud, un error de un día, es decir, de los más de dos millones de días transcurridos entre el evento de Josué y el presente, se va solo en el redondeo; y eso es tomando los días como unidad mínima, ya que si lo llevamos a horas o a minutos, sería más que despreciable, y claro está, las misiones espaciales se miden en horas y minutos.
Bueno, no me pienso extender más sobre el tema, aunque tocaría hablar todavía del reloj de Acaz, reloj que nadie sabe como era ni como se dividía el tiempo en él. En el texto original hebreo se utiliza la palabra מעלות MA’alot (pasos), lo cual no da ninguna idea precisa sobre el tema. Concluir que diez "pasos" son 40 minutos realmente no tiene ningún fundamento. >>
Creo que este texto sirve de complemento al que te envié. Además, hace unas salvedades interesantes que conviene tener en cuenta (“...como ejemplo de que la mala intención del mail se puede apreciar con un simple razonamiento sin llegar a consideraciones de orden más profundo”). Por eso me encanta compartir con gente “cualificada”, pues sus ideas sirven para complementar las nuestras. En otras palabras, se aprende... A veces la inquietud expuesta no es tan importante como las respuestas a que da lugar a posteriori... Te quiere. Tu padre.
El día 26/06/2010 le envié un e-mail complementando a los dos anteriores:
Sabes que han continuado los comentarios sobre este tema con el compañero del grupo de estudios en el que participo, comentarios que reproduzco a continuación:
El objeto del presente e-mail es continuar “sacándole punta” a este tema tan interesante que me hizo recordar unas investigaciones que emprendí hace muchos años, las cuales dejé a un lado acicateado por cosas más “trascendentes”. Déjame citarte (hice algunas correcciones, más que nada añadiendo acentos y mejorando el estilo): << La verdad [es] que este mail dio bastante tela que cortar y de una manera [u] otra fue una especie de ejercicio mental. Con todo y eso, al rato me fui a dormir sin siquiera pensar más en el tema. De repente, al despertar, lo primero que me vino a la mente fue que se me pasó lo más obvio: el movimiento del Sol durante el día, en la tierra, no depende del movimiento del Sol en el espacio, sino del movimiento de rotación de la tierra sobre su propio eje, y esto, claro está, no tiene nada que ver con el cacareado programa de la NASA. >> Mi respuesta a tus afirmaciones es una simple interjección francesa: Touchè! Diste en el clavo, pues ése era el detalle que faltaba... Algunos autores, Immanuel Velikovsky entre ellos, han afirmado que el “atraso” del sol referido en la Biblia se debió a un cataclismo que cambió el eje de la Tierra. Claro, el citado señor no tiene muchos seguidores en la comunidad científica porque “sus tesis son irreconciliables con la Mecánica Celeste de Newton” (ver artículo “Worlds in Collision” en WIKIPEDIA). “Worlds in Collision” es el nombre del libro publicado por el citado autor en 1950, el cual ha causado tanta polémica que hasta el mismísimo Carl Sagan tomó posición en contra en su libro “Broca’s brain. Reflections on the Romance of Science”. Por cierto, leí hace muchos años las dos obras citadas. Me está dando ganas de hacerlo de nuevo...
Bueno, te dejo esa inquietud en el aire. Te quiere. Tu padre.
Rubén E. Rodríguez M.
Leí con mucho interés la presentación en PowerPoint acerca del “supuesto” atraso de un día que descubrió un contratista de la NASA y que asoció a lo relatado en Josué 10:12-13: “Y el sol se detuvo y la luna se paró... El sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero.” Según la presentación: << La NASA desarrolló un programa computarizado para saber la posición del sol, la luna y los planetas en el espacio en cualquier momento del futuro, para evitar que estos cuerpos espaciales estén en la trayectoria de nuestras naves espaciales y satélites artificiales, y colisionen contra ellos. Programaron la computadora para hacer el cálculo hacia delante y hacia atrás en el tiempo, pero en un momento dado el programa se detuvo, dando un alerta de un grave error en el cómputo del tiempo. Al revisar el programa, encontraron que la alarma se refería a la falta de un día en el espacio del tiempo que ya ha transcurrido en la tierra. Estaban perplejos, pues no tenían ninguna respuesta a ese problema. Un miembro del equipo mencionó que cuando era niño, en la escuela Bíblica le enseñaron que una vez el sol se detuvo, porque Josué le pidió a DIOS poder continuar una difícil batalla y así pudo ganarla. Le dijeron: “Muéstranos”. Buscaron y hallaron Josué 10:12-13: “Y el sol se detuvo y la luna se paró... El sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero.” ¡Allí estaba el día que faltaba! Verificaron el dato en la computadora, introduciendo los sucesos del libro bíblico de Josué. Coincidiendo con la afirmación de la Biblia de que no fue un día entero, el sistema calculó que la pausa del tiempo era de 23 horas con 20 minutos. ¿Y los otros 40 minutos? El mismo miembro del equipo recordó que en alguna parte de la Biblia decía que el sol había hecho su recorrido al revés... Los científicos pensaron que eso ya era una locura, pero fueron al Segundo Libro de Reyes, Capítulo 20, donde se relata lo siguiente: que el Rey Ezequías, fue visitado en su lecho de muerte por el profeta Isaías, quien le dijo que no se angustiara, porque aún no iba a morir. Ezequías le pidió una señal de prueba. Isaías le dijo: “¿Quieres que la sombra del reloj de Acaz avance diez grados o que retroceda diez grados?” Ezequías contestó “”Fácil es que la sombra decline diez grados, pero no que la sombra retroceda diez grados”. Entonces el profeta Isaías clamó al SEÑOR y DIOS hizo retroceder la sombra los diez grados que había recorrido en el reloj de Acaz... ¡Diez grados en el reloj de Acaz son exactamente los 40 minutos que faltaban en el cálculo de la computadora, y completan el día perdido del Universo! >> Cito textualmente la presentación porque es una gran patraña dicha en nombre de Dios. ¡Válgame Él! Primero citaré una frase muy conocida de Alfred Korzybski: “El mapa no es el territorio.” ¿Qué pretendo al citar esta frase? Que un Programa de Computación como al que nebulosamente se hace referencia en el texto de marras es un modelo del comportamiento sólo de nuestro Sistema Solar. Dificulto que sea de todo el Universo porque todavía no hemos logrado salir de aquél. El Universo no tiene por que funcionar como nosotros lo queremos y, además, nuestro Sistema Solar en un “pequeño rincón” de éste. Segundo, la geometría que habitualmente se usa para estos cálculos es Euclidiana; esto es, sólo se cumple en nuestro “pequeño rincón”, que es un “caso especial” dentro de las distancias inconmensurables del Cosmos. ¿Acaso no han escuchado hablar de la “Curvatura del Espacio”? Tercero, un modelo tal no tiene por que estar sincronizado de ninguna manera con el hecho modelado. Para saber si realmente se “perdió un día”, hay que hacer el cálculo y luego viajar en el tiempo (¡Oh, Doctor Who!) y constatarlo in situ. ¡Tremeda caña! Cuarto, la Biblia es un Libro Inspirado por una Tradición verdadera. No es un libro científico ni una novela de aventuras. Se escribió para ser trabajado en otros niveles de consciencia, en los cuales el pensamiento racional “se tira tres” y debe dar lugar al pensamiento analógico (de corte simbólico), con el cual se evocan esas verdades trascendentes e invariantes que se dejaron en el texto a fin de que puedan ser captadas sólo por las mentes con la debida cualificación. Harto se ha demostrado que interpretarlo de una manera literal y, además, pedestre no lleva a ninguna parte. Otra “fallita” que tiene esta descabellada “teoría” es considerar el tiempo como un “continente homogéneo”, esto es, una entidad únicamente cuantitativa. No lo es. Einstein “mesmo” lo expresó en el contexto de la Relatividad: “no es igual un minuto al lado de tu novia que un minuto sentado en una hornilla encendida.” El tiempo tiene una cualidad que impide reducirlo al mero hecho cuantitativo. El ejemplo clásico se halla al comparar como transcurre el tiempo en una ciudad con como transcurre el tiempo en un pequeño pueblo. El espacio también tiene una cualidad que impide reducirlo al mero hecho cuantitativo. El ejemplo clásico al que me gusta echar mano es el siguiente: imagina a todos los apartamentos que están abajo y arriba del tuyo en el edificio. Todos deben tener la misma área (o muy parecida). Pero, a despecho de la igualdad de ésta, todos serían muy diferentes cuando los visitamos... Esto se llama “espacio cualificado”. En virtud de estas precisiones acerca del tiempo y del espacio, es prácticamente imposible hacer un modelo “exacto” como para calcular la pérdida de un día... pues ni el tiempo ni el espacio son “medidas constantes”... Claro, en “nuestro rinconcito” estos detalles son prácticamente irrelevantes porque las distancias y los tiempos son pequeños... pero cuando comienzan a aumentar la cosa no es tan fácil... Bueno, espero que esto te haya ayudado a disipar la inquietud que me expresaste en tu e-mail. Te quiere. Tu padre.
El día 25/06/2010 le envié un e-mail complementando al anterior:
Sabes que comenté el asunto del último e-mail con el compañero del grupo de estudios en el que participo. Me envió lo siguiente, que quiero compartir contigo (antes me tomé la libertad de corregir la redacción, que era un tanto confusa):
<< Me apresuro a responderle, pues el tema llamó mi atención. Me parece un burdo intento de... bueno, realmente no sabría como calificarlo. Realmente, aparte de todas las consideraciones que usted ya expuso; pero que realmente la mayoría de las personas no sabrían comprender, el asunto del susodicho programa en sí ya se perfila como una farsa, desde mi modesto punto de vista, que pienso explicar un poco para que se lo haga llegar a su hija como ejemplo de que la mala intención del mail se puede apreciar con un simple razonamiento sin llegar a consideraciones de orden más profundo.
En primer lugar, el texto dice que dicho programa fue creado para calcular la posición de los planetas del sistema solar, pues cuando se quieran enviar naves espaciales, satélites, etc puedan calcularse sus trayectorias. Aquí el primer punto de discusión o de sospecha: ¿para que ver las posiciones de los planetas en el pasado? ¿Para que gastar horas de cálculos y recursos para calcular la posición de los planetas miles de años en el pasado? Claramente para mí no tiene ninguna aplicación práctica, a menos que tengan misiones espaciales hacia el pasado.
En segundo lugar, lo que dicho programa puede hacer y hace es calcular la posición de los planetas en base a la posición actual de éstos, y a partir de ese punto calcular hacia donde va o de donde vino, o mejor dicho, donde va a estar y en donde estuvo. Para saber si los cálculos están bien solo hace falta probarlos y ver como se comporta en el tiempo, es decir, anotar la posición de los planetas hoy, esperar un lapso prudencial y volver anotar las posiciones de los planetas. Luego se han de comparar las observaciones con las que predice el modelo o programa. Hasta aquí todo bien porque vamos hacia adelante en el tiempo, pero ¿cómo hacemos con el pasado? Podemos calcularlo, pero no podemos verificarlo; salvo que tengamos una fuente suficientemente confiarle y documentada que provenga del pasado. Pero, para este caso en particular, el punto es que lo ocurrido con Josué sucedió hace ya bastante tiempo, alrededor de 5500 años. Por simple lógica necesitaríamos conocer al menos la posición del sol el día antes del evento para comparar con los cálculos y determinar que no hay una concordancia, es decir, que el sol no está donde debería estar.
Por último, en un modelo de esa magnitud, un error de un día, es decir, de los más de dos millones de días transcurridos entre el evento de Josué y el presente, se va solo en el redondeo; y eso es tomando los días como unidad mínima, ya que si lo llevamos a horas o a minutos, sería más que despreciable, y claro está, las misiones espaciales se miden en horas y minutos.
Bueno, no me pienso extender más sobre el tema, aunque tocaría hablar todavía del reloj de Acaz, reloj que nadie sabe como era ni como se dividía el tiempo en él. En el texto original hebreo se utiliza la palabra מעלות MA’alot (pasos), lo cual no da ninguna idea precisa sobre el tema. Concluir que diez "pasos" son 40 minutos realmente no tiene ningún fundamento. >>
Creo que este texto sirve de complemento al que te envié. Además, hace unas salvedades interesantes que conviene tener en cuenta (“...como ejemplo de que la mala intención del mail se puede apreciar con un simple razonamiento sin llegar a consideraciones de orden más profundo”). Por eso me encanta compartir con gente “cualificada”, pues sus ideas sirven para complementar las nuestras. En otras palabras, se aprende... A veces la inquietud expuesta no es tan importante como las respuestas a que da lugar a posteriori... Te quiere. Tu padre.
El día 26/06/2010 le envié un e-mail complementando a los dos anteriores:
Sabes que han continuado los comentarios sobre este tema con el compañero del grupo de estudios en el que participo, comentarios que reproduzco a continuación:
El objeto del presente e-mail es continuar “sacándole punta” a este tema tan interesante que me hizo recordar unas investigaciones que emprendí hace muchos años, las cuales dejé a un lado acicateado por cosas más “trascendentes”. Déjame citarte (hice algunas correcciones, más que nada añadiendo acentos y mejorando el estilo): << La verdad [es] que este mail dio bastante tela que cortar y de una manera [u] otra fue una especie de ejercicio mental. Con todo y eso, al rato me fui a dormir sin siquiera pensar más en el tema. De repente, al despertar, lo primero que me vino a la mente fue que se me pasó lo más obvio: el movimiento del Sol durante el día, en la tierra, no depende del movimiento del Sol en el espacio, sino del movimiento de rotación de la tierra sobre su propio eje, y esto, claro está, no tiene nada que ver con el cacareado programa de la NASA. >> Mi respuesta a tus afirmaciones es una simple interjección francesa: Touchè! Diste en el clavo, pues ése era el detalle que faltaba... Algunos autores, Immanuel Velikovsky entre ellos, han afirmado que el “atraso” del sol referido en la Biblia se debió a un cataclismo que cambió el eje de la Tierra. Claro, el citado señor no tiene muchos seguidores en la comunidad científica porque “sus tesis son irreconciliables con la Mecánica Celeste de Newton” (ver artículo “Worlds in Collision” en WIKIPEDIA). “Worlds in Collision” es el nombre del libro publicado por el citado autor en 1950, el cual ha causado tanta polémica que hasta el mismísimo Carl Sagan tomó posición en contra en su libro “Broca’s brain. Reflections on the Romance of Science”. Por cierto, leí hace muchos años las dos obras citadas. Me está dando ganas de hacerlo de nuevo...
Bueno, te dejo esa inquietud en el aire. Te quiere. Tu padre.
Rubén E. Rodríguez M.
viernes, 18 de junio de 2010
Comentarios del 20/02/2007 (Periodismo Vital).
A continuación resumo un par de e-mails enviados a Luisa Díaz hace unos cuantos años, esto es, el 20/02/2007:
Sabes, a veces me da por escribir cuentos “extraños”. Como decía mi finada madre: “Vainas de él para después reírse”. A veces son cuentos abiertos, que permiten al lector imaginar el antes y después… Claro, te miento si los escribo “ex profeso”. Simplemente se me ocurren así y dejo correr la pluma (no en sentido figurado porque en ésa época acostumbraba a utilizar una estilográfica de las usadas por los dibujantes, pero ahora dejo correr los dedos en el teclado). Creo que deben haberte pasado cosas semejantes: Como, por ejemplo, comenzar a pintar un cuadro sin ningún plan… Vainas de locos… Pero, citando un refrán famoso en el mundo de la computación, “no hace falta ser loco para trabajar aquí, pero ayuda”. Tengo varios cuentos del mismo tenor. Tres de ellos están en “Rubén E. Rodríguez M. Own Space”. También, en varios de mis viejos cuadernos, tengo cuentos bastante largos en los cuales me explayo a gusto en mis viejas y queridas tramas con sabor a “Realismo Fantástico”. Éste termino fue usado con profusión por Jacques Bergier y Louis Pauwels en su famoso libro “El retorno de los brujos” para definir esas cosas “extrañas” que se cuelan en nuestra realidad cotidiana. Siempre creemos que ésta es la única realidad “real” (perdona la redundancia, pues la usé sólo con intención efectista), pero yo he sospechado desde hace muchos años que vivimos un “caso particular” en la Gran Realidad del Universo… Quiero citar unas frases tuyas del anterior “e-mail”: << En fin… creo que a nosotros nos toca tratar de extraer lo mejorcito de ésta situación… porque la debe haber... lamento mucho que el daño que esta ideología ha producido a la psique del colectivo venezolano sea sólo conocida por unos pocos... quizá con un poco de conciencia al respecto, este señor tuviera los días contados… Pero nuestro pueblo le agrada regodearse en la ignorancia… repetir patrones y mantenerse en la zona de comodidad... >> Mi opinión al respecto: ¡Touchè! En dos platos, como decía la Vieja Vicenta, has dicho una verdad del tamaño de una catedral… Por eso me gusta hablar con gente de avanzada; pues, si siempre acostumbramos a hablar con ignorantes, seremos cada vez más ignorantes. Y no te digo esto por dorarte la píldora. Muy al contrario. Al César lo que es del César... Por esto me gustaba andar con gente mayor cuando era joven, pues sentía – sin saberlo racionalmente – que con ellos podría aprender... Esto de escribir es muy bueno y, en esta costumbre hay implícita otra, la de llevar un recuento escrito de cosas que me suceden y de noticias que tienen mucho significado para mí. Esto lo llamo, y perdona el abuso, “Periodismo Vital”; término que yo mismo acuñé en mi novela (ésa misma de la cual te he entregado unas partes). Sabes que ayer lunes fueron presentadas unas imágenes inéditas del último recorrido de John F. Kennedy en Dallas momentos antes de ser asesinado. Se trata de una película muda, filmada en 8 mm, donde aparece una radiante Jacqueline Kennedy saludando animadamente a la multitud. Las imágenes fueron tomadas menos de 90 segundos antes de los disparos que mataron a Kennedy. El filme de 40 segundos también muestra la escena del crimen. Cito textualmente parte de la reseña de la “Reuters”: << El abrigo del presidente está claramente levantado en su espalda, un detalle que será estudiado por quienes sostienen la teoría de la conspiración ya que, entre otras cosas, las heridas de bala en su abrigo y cuerpo parecen no coincidir. La película fue donada al Sixth Floor Museum de Dallas por el fotógrafo amateur George Jefferies y su yerno, Wayne Graham. La misma fue presentada en coincidencia con el feriado por el Día del Presidente. >> El penúltimo párrafo de noticia reza así: << El video más completo y conocido del asesinato de Kennedy que salió a la luz fue realizado por el transeúnte Abraham Zapruder. >> Hago esta acotación porque el video de Zapruder es el que se ha mostrado harto de veces, resultando ser parte del suceso histórico. Aquél video, por el contrario, era desconocido hasta ahora y puede arrojar alguna luz sobre este misterio que pronto tendrá cincuenta años. ¿Por qué me refiero a este hecho en concreto? Porque hay dos hechos muy importantes en el Siglo Veinte que siempre me han intrigado y que siempre he tratado de investigar a fondo: El WuWa o WunderWaffen, el Proyecto Atómico Nazi, y el asesinato de Kennedy. Siempre se me antojó que, de no haber sucedido las cosas de esta manera, nuestro presente fuera muy diferente… El asesinato de Kennedy, para mi, fue un evento tan fuerte que recuerdo claramente hasta el momento y el lugar donde escuché la noticia. En ese momento era un niño de doce años y ya mis temas de conversación eran cosas de adultos… Y escribía cuentos… Recuerdo que, en esa época, comencé a escribir uno en el cual estaba bastante influenciado en la Ciencia Ficción “Post Atómica”; corriente literaria del género caracterizada por cierto pesimismo, derivado del temor de que la “Guerra Fría” diera lugar a una “Guerra Caliente” (léase “Guerra Atómica”). No llegué a concluir el citado cuento y perdí los papeles después de prestárselos a un psiquiatra amigo de la familia, quien estaba interesado (y creo que intrigado también) por mis inquietudes tan fuera de lo común al medio ambiente donde me desenvolvía. Sabes, recuerdo parte de la trama y creo que podría reemprender su escritura… Pero sería menos pesimista… Por allí todavía conservo los papeles de trabajo de una novela que debió ser la primera, en lugar de “Mónica o el extraño poder” (título sugestivo, ¿no?). Se trata de “El fantasma de la princesa” (o algo así, no lo recuerdo bien ahora; aunque este título es igual de sugestivo al anterior). Tengo también la trama en la mente, en espera sólo del tiempo y lugar oportunos. Tardé diez y ocho años en completar mi primera novela, más que nada porque me casé y las prioridades comenzaron a ser otras. Con el tiempo volvieron las viejas prioridades, al entender que lo material y las otras personas pueden perderse fácilmente; no así los trabajos mentales y espirituales. Estos escritos inconclusos y perdidos traen a colación al británico Temple (desgraciadamente no recuerdo ahora su nombre de pila), quien debió comenzar a escribir varias veces su fenomenal cuento de Ciencia Ficción “El triángulo de cuatro lados”, pues perdió varias veces el manuscrito. Pero “como el que persevera vence…” Resulta que este caballero era soldado de la famosa unidad “Desert Rats” (“Ratas del Desierto”) – al menos eso recuerdo del preámbulo a este cuento leído en una vieja antología - y los vaivenes de la guerra le arrebataban su hijo. Esta unidad británica se destacó en el desierto del Norte del África en la Segunda Guerra Mundial y hubo de habérselas con carajos tan arrechos como el “Herr Generalfeldmarschall Erwin Rommel” (“Señor General Mariscal de Campo Erwin Rommel”), el mejor general alemán de la guerra… Al fin los británicos lo pudieron vencer en el cuarenta y dos casi a las puertas de Egipto. Un buen trabajo del también Mariscal de Campo Sir Bernard Law Montgomery… Déjame darte un resumen muy breve del argumento del cuento. Se trata de dos científicos que se enamoraron de la misma mujer y, no habiendo modo de resolver el “impasse”, le sacaron una copia… Así los dos quedaron con su enamorada. De allí el título “El triángulo de cuatro lados”. No recuerdo el final porque lo leí hace más de treinta años, pero me están dando ganas de buscarlo y volverlo a leer; a fin de averiguar si perdió su sabor después de tantos años (a veces sucede). Perdona por alejarme del tama. Cuando fue asesinado Kennedy tenía yo trece años. Todavía recuerdo que recibí la noticia en la sala de la casa de los Laguado; una familia que nos tenía alquilada una inmensa habitación compartida con mi hermana, tres años mayor que yo, mi madre y mi abuela. Con esa familia, a pesar de habernos mudado de su casa a los pocos años - en virtud del progreso inevitable que produce un trabajo arduo y sostenido -, todavía nos atan lazos de profunda amistad. Casi parecen familia nuestra. La casa queda en la subida de Altamira, que comienza justo al frente del edificio del Seguro Social de la Avenida Principal de “El Cementerio”. En aquel tiempo tenía un amplio terreno al frente y la construcción era de ladrillos de concreto desnudos, esto es, sin frisar. Ahora la construcción ocupa toda el área, sin terreno libre, y no es de ladrillos desnudos. Bueno recibí la noticia en la sala y recuerdo haber mirado a mi izquierda, justo hacia la habitación contigua. Hice un comentario del que no me acuerdo, el cual me pareció una estupidez minutos más tarde. No sólo son cosas de niños porque de adulto me ha pasado… Esto pasó más o menos un año antes de la muerte de mi prima Fanny.
A propósito de la referencia al cuento “El triángulo de cuatro lados” transcribo los siguientes dos extractos de una entrevista al escritor de CF español Gabriel Bermúdez Castillo, que hallé en Internet respondiendo a mis investigaciones sobre las inquietudes en relación a este cuento:
<< La obra es “El triángulo de cuatro lados” de William F. Temple. En ella, dos hombres (Roberto y Guillermo) están ardientemente enamorados de la misma mujer, Elena. Ella, a su vez, ama a Roberto. Problema insoluble, al parecer, puesto que el amante despreciado jamás conseguirá satisfacer su amor. Insoluble, desde luego, para la literatura normal, o para el mundo de la realidad, Pero no para el mundo de la CF y para su correspondiente literatura, pues da la casualidad (si no, no habría historia) de que Guillermo es el inventor de un aparato capaz de duplicarlo todo... desde objetos a seres vivos. Tras algunas dudas, la muchacha accede a ser duplicada, para que su doble sea la esposa del inventor y enamorado defraudado. Ya estamos planteando la pregunta: "¿Qué sucedería sí...?" ¡Complétela el lector! >>
<< Y desde luego, El triángulo de cuatro lados, en la cual el problema planteado no tiene solución, puesto que la duplicación de Elena resulta ser tan enormemente exacta, que su doble (Dolly) sale de la máquina tan enamorada de Roberto como la Elena original lo estaba. Pero como es una excelente muchacha, capta la situación al instante, disimula, y se casa con el (de momento) feliz Guillermo... Los problemas que vienen más tarde, y que terminan con la muerte de Guillermo, y de una de las chicas (¿cual?) corresponden ya a otro plano. >> ¿Qué te parece la volada? Fumado el asunto...
Rubén E. Rodríguez M.
Sabes, a veces me da por escribir cuentos “extraños”. Como decía mi finada madre: “Vainas de él para después reírse”. A veces son cuentos abiertos, que permiten al lector imaginar el antes y después… Claro, te miento si los escribo “ex profeso”. Simplemente se me ocurren así y dejo correr la pluma (no en sentido figurado porque en ésa época acostumbraba a utilizar una estilográfica de las usadas por los dibujantes, pero ahora dejo correr los dedos en el teclado). Creo que deben haberte pasado cosas semejantes: Como, por ejemplo, comenzar a pintar un cuadro sin ningún plan… Vainas de locos… Pero, citando un refrán famoso en el mundo de la computación, “no hace falta ser loco para trabajar aquí, pero ayuda”. Tengo varios cuentos del mismo tenor. Tres de ellos están en “Rubén E. Rodríguez M. Own Space”. También, en varios de mis viejos cuadernos, tengo cuentos bastante largos en los cuales me explayo a gusto en mis viejas y queridas tramas con sabor a “Realismo Fantástico”. Éste termino fue usado con profusión por Jacques Bergier y Louis Pauwels en su famoso libro “El retorno de los brujos” para definir esas cosas “extrañas” que se cuelan en nuestra realidad cotidiana. Siempre creemos que ésta es la única realidad “real” (perdona la redundancia, pues la usé sólo con intención efectista), pero yo he sospechado desde hace muchos años que vivimos un “caso particular” en la Gran Realidad del Universo… Quiero citar unas frases tuyas del anterior “e-mail”: << En fin… creo que a nosotros nos toca tratar de extraer lo mejorcito de ésta situación… porque la debe haber... lamento mucho que el daño que esta ideología ha producido a la psique del colectivo venezolano sea sólo conocida por unos pocos... quizá con un poco de conciencia al respecto, este señor tuviera los días contados… Pero nuestro pueblo le agrada regodearse en la ignorancia… repetir patrones y mantenerse en la zona de comodidad... >> Mi opinión al respecto: ¡Touchè! En dos platos, como decía la Vieja Vicenta, has dicho una verdad del tamaño de una catedral… Por eso me gusta hablar con gente de avanzada; pues, si siempre acostumbramos a hablar con ignorantes, seremos cada vez más ignorantes. Y no te digo esto por dorarte la píldora. Muy al contrario. Al César lo que es del César... Por esto me gustaba andar con gente mayor cuando era joven, pues sentía – sin saberlo racionalmente – que con ellos podría aprender... Esto de escribir es muy bueno y, en esta costumbre hay implícita otra, la de llevar un recuento escrito de cosas que me suceden y de noticias que tienen mucho significado para mí. Esto lo llamo, y perdona el abuso, “Periodismo Vital”; término que yo mismo acuñé en mi novela (ésa misma de la cual te he entregado unas partes). Sabes que ayer lunes fueron presentadas unas imágenes inéditas del último recorrido de John F. Kennedy en Dallas momentos antes de ser asesinado. Se trata de una película muda, filmada en 8 mm, donde aparece una radiante Jacqueline Kennedy saludando animadamente a la multitud. Las imágenes fueron tomadas menos de 90 segundos antes de los disparos que mataron a Kennedy. El filme de 40 segundos también muestra la escena del crimen. Cito textualmente parte de la reseña de la “Reuters”: << El abrigo del presidente está claramente levantado en su espalda, un detalle que será estudiado por quienes sostienen la teoría de la conspiración ya que, entre otras cosas, las heridas de bala en su abrigo y cuerpo parecen no coincidir. La película fue donada al Sixth Floor Museum de Dallas por el fotógrafo amateur George Jefferies y su yerno, Wayne Graham. La misma fue presentada en coincidencia con el feriado por el Día del Presidente. >> El penúltimo párrafo de noticia reza así: << El video más completo y conocido del asesinato de Kennedy que salió a la luz fue realizado por el transeúnte Abraham Zapruder. >> Hago esta acotación porque el video de Zapruder es el que se ha mostrado harto de veces, resultando ser parte del suceso histórico. Aquél video, por el contrario, era desconocido hasta ahora y puede arrojar alguna luz sobre este misterio que pronto tendrá cincuenta años. ¿Por qué me refiero a este hecho en concreto? Porque hay dos hechos muy importantes en el Siglo Veinte que siempre me han intrigado y que siempre he tratado de investigar a fondo: El WuWa o WunderWaffen, el Proyecto Atómico Nazi, y el asesinato de Kennedy. Siempre se me antojó que, de no haber sucedido las cosas de esta manera, nuestro presente fuera muy diferente… El asesinato de Kennedy, para mi, fue un evento tan fuerte que recuerdo claramente hasta el momento y el lugar donde escuché la noticia. En ese momento era un niño de doce años y ya mis temas de conversación eran cosas de adultos… Y escribía cuentos… Recuerdo que, en esa época, comencé a escribir uno en el cual estaba bastante influenciado en la Ciencia Ficción “Post Atómica”; corriente literaria del género caracterizada por cierto pesimismo, derivado del temor de que la “Guerra Fría” diera lugar a una “Guerra Caliente” (léase “Guerra Atómica”). No llegué a concluir el citado cuento y perdí los papeles después de prestárselos a un psiquiatra amigo de la familia, quien estaba interesado (y creo que intrigado también) por mis inquietudes tan fuera de lo común al medio ambiente donde me desenvolvía. Sabes, recuerdo parte de la trama y creo que podría reemprender su escritura… Pero sería menos pesimista… Por allí todavía conservo los papeles de trabajo de una novela que debió ser la primera, en lugar de “Mónica o el extraño poder” (título sugestivo, ¿no?). Se trata de “El fantasma de la princesa” (o algo así, no lo recuerdo bien ahora; aunque este título es igual de sugestivo al anterior). Tengo también la trama en la mente, en espera sólo del tiempo y lugar oportunos. Tardé diez y ocho años en completar mi primera novela, más que nada porque me casé y las prioridades comenzaron a ser otras. Con el tiempo volvieron las viejas prioridades, al entender que lo material y las otras personas pueden perderse fácilmente; no así los trabajos mentales y espirituales. Estos escritos inconclusos y perdidos traen a colación al británico Temple (desgraciadamente no recuerdo ahora su nombre de pila), quien debió comenzar a escribir varias veces su fenomenal cuento de Ciencia Ficción “El triángulo de cuatro lados”, pues perdió varias veces el manuscrito. Pero “como el que persevera vence…” Resulta que este caballero era soldado de la famosa unidad “Desert Rats” (“Ratas del Desierto”) – al menos eso recuerdo del preámbulo a este cuento leído en una vieja antología - y los vaivenes de la guerra le arrebataban su hijo. Esta unidad británica se destacó en el desierto del Norte del África en la Segunda Guerra Mundial y hubo de habérselas con carajos tan arrechos como el “Herr Generalfeldmarschall Erwin Rommel” (“Señor General Mariscal de Campo Erwin Rommel”), el mejor general alemán de la guerra… Al fin los británicos lo pudieron vencer en el cuarenta y dos casi a las puertas de Egipto. Un buen trabajo del también Mariscal de Campo Sir Bernard Law Montgomery… Déjame darte un resumen muy breve del argumento del cuento. Se trata de dos científicos que se enamoraron de la misma mujer y, no habiendo modo de resolver el “impasse”, le sacaron una copia… Así los dos quedaron con su enamorada. De allí el título “El triángulo de cuatro lados”. No recuerdo el final porque lo leí hace más de treinta años, pero me están dando ganas de buscarlo y volverlo a leer; a fin de averiguar si perdió su sabor después de tantos años (a veces sucede). Perdona por alejarme del tama. Cuando fue asesinado Kennedy tenía yo trece años. Todavía recuerdo que recibí la noticia en la sala de la casa de los Laguado; una familia que nos tenía alquilada una inmensa habitación compartida con mi hermana, tres años mayor que yo, mi madre y mi abuela. Con esa familia, a pesar de habernos mudado de su casa a los pocos años - en virtud del progreso inevitable que produce un trabajo arduo y sostenido -, todavía nos atan lazos de profunda amistad. Casi parecen familia nuestra. La casa queda en la subida de Altamira, que comienza justo al frente del edificio del Seguro Social de la Avenida Principal de “El Cementerio”. En aquel tiempo tenía un amplio terreno al frente y la construcción era de ladrillos de concreto desnudos, esto es, sin frisar. Ahora la construcción ocupa toda el área, sin terreno libre, y no es de ladrillos desnudos. Bueno recibí la noticia en la sala y recuerdo haber mirado a mi izquierda, justo hacia la habitación contigua. Hice un comentario del que no me acuerdo, el cual me pareció una estupidez minutos más tarde. No sólo son cosas de niños porque de adulto me ha pasado… Esto pasó más o menos un año antes de la muerte de mi prima Fanny.
A propósito de la referencia al cuento “El triángulo de cuatro lados” transcribo los siguientes dos extractos de una entrevista al escritor de CF español Gabriel Bermúdez Castillo, que hallé en Internet respondiendo a mis investigaciones sobre las inquietudes en relación a este cuento:
<< La obra es “El triángulo de cuatro lados” de William F. Temple. En ella, dos hombres (Roberto y Guillermo) están ardientemente enamorados de la misma mujer, Elena. Ella, a su vez, ama a Roberto. Problema insoluble, al parecer, puesto que el amante despreciado jamás conseguirá satisfacer su amor. Insoluble, desde luego, para la literatura normal, o para el mundo de la realidad, Pero no para el mundo de la CF y para su correspondiente literatura, pues da la casualidad (si no, no habría historia) de que Guillermo es el inventor de un aparato capaz de duplicarlo todo... desde objetos a seres vivos. Tras algunas dudas, la muchacha accede a ser duplicada, para que su doble sea la esposa del inventor y enamorado defraudado. Ya estamos planteando la pregunta: "¿Qué sucedería sí...?" ¡Complétela el lector! >>
<< Y desde luego, El triángulo de cuatro lados, en la cual el problema planteado no tiene solución, puesto que la duplicación de Elena resulta ser tan enormemente exacta, que su doble (Dolly) sale de la máquina tan enamorada de Roberto como la Elena original lo estaba. Pero como es una excelente muchacha, capta la situación al instante, disimula, y se casa con el (de momento) feliz Guillermo... Los problemas que vienen más tarde, y que terminan con la muerte de Guillermo, y de una de las chicas (¿cual?) corresponden ya a otro plano. >> ¿Qué te parece la volada? Fumado el asunto...
Rubén E. Rodríguez M.
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